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México tiene 9,330 Km de costa. Esto es tres veces la anchura
del Atlántico. Escoger sólo 10 playas apegadas a certos
criterios: belleza natural (sobre todo), puntos de interés
cercanos, estado del medio ambiente y servicios, ha sido una tarea
más que dificil. Pero hemos de admitor que la selección
es también subjetiva. Siempre quedará una playa recóndita,
la más hermosa de todas, la que sólo tu conoces.
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Los mexicanos tienen un problema, y es que e cuestión
de playas, están terriblemente consentidos. Tienen tantas
y tan hermosas que cuando viajan al sur de Asia o a las costas mediterráneas,
se preguntan cuál era el chiste, y extrañan la sabrosura
de las suyas: en Quintana Roo, el arrecife, la cultura maya, las
pirámides en la selva plana y misteriosa frente a un mar
dulce, aunque aguerrido y huracanado de vez en cuando; en el Golfo,
las costas de Tampico y la verde de Veracruz: de Tabasco y Yucatán,
la intensidad. La Costa Oeste no tienen fin, desde Chiapas hasta
Baja California, siempre mirando hacia Asia, al atardecer, al Océano
Pacífico menos, por supuesto, el Mar de Cortés, que
mira hacia sí mismo: el gran acuario del mundo, la mayor
reserva marina protegida, adonde vienen a parir las ballenas grises.
En todas, las palapas, las cervezas, los deliciosos platillos costeños,
la música, los cocos fríos, las hamacas, la gente
o nadie ni nada en kilómetros a la redonda. Arenas blancas,
rosas, grises, doradas. Escoger 10 playas ha sido una difícil
tarea.
Una playa bonita es, para muchos de nosotros, el lugar más
hermoso del universo. Cuando en la ciudad te encuentras en el tráfico,
por ejemplo ¿Qué haces? Piensas en ese horizonte inmenso
donde tuso ojos pueden descansar, en ese sonido fuerte y monótono
de las olas que se introduce por cada nervio y lo calma, en ese
olor de sal y vida acuática que llena los pulmones y los
sana; el calorcito de la arena que se mete hasta el centro de tus
huesos doloridos. La playa es una manera de huir de la rutina. |