Cada año, el regreso de las mariposas monarca a México es un recordatorio mágico de la resiliencia de la vida. En 2025 y en el año 2026, este fenómeno natural pintará de naranja los bosques de oyamel en Michoacán y el Estado de México, atrayendo a miles de visitantes ávidos de presenciar uno de los mayores misterios de la biología.
Si estás planeando tu escapada invernal, este artículo te guía paso a paso sobre qué esperar, cómo prepararte y por qué este año trae noticias esperanzadoras. Prepárate para sumergirte en un mundo de alas vibrantes y tradiciones ancestrales.
El Viaje Épico de las Monarca: Un Milagro de la Naturaleza
Imagina un enjambre de millones de mariposas cubriendo el cielo, como una nube viva que viaja más de 4,000 kilómetros desde el norte de Estados Unidos y Canadá. Este es el periplo anual de las monarca, un ciclo que fascina a científicos y viajeros por igual.
La clave está en la “generación Matusalén”, un linaje especial que nace a finales de verano. Estas monarcas no se reproducen de inmediato; en cambio, emprenden el vuelo hacia el sur, guiadas por un instinto genético y el sol como brújula.
Al llegar a México, buscan refugio en los bosques templados de oyamel. El microclima fresco, húmedo y resguardado del viento les permite hibernar durante meses, conservando energía para el regreso primaveral.
En las comunidades purépechas, su llegada coincide con el Día de Muertos, entre el 27 de octubre y el 5 de noviembre. Para ellas, las monarca no son solo insectos: representan las almas de los ancestros que regresan a casa, tejiendo un lazo entre la naturaleza y la memoria cultural.
Este simbolismo añade una capa espiritual al espectáculo, convirtiendo una visita a los santuarios en una experiencia transformadora.
Buenas Noticias para 2025: Un Repunte en la Población
¡Hay razones para celebrar! Las brigadas de monitoreo, que recorren los bosques desde septiembre, reportan un incremento alentador en la población de monarca para esta temporada 2025-2026.
En la temporada anterior, las colonias ocupaban menos de una hectárea de bosque. Ahora, esa superficie ha crecido a cerca de 1.79 hectáreas, un salto significativo que infunde optimismo a las comunidades locales y expertos.
Aunque aún estamos lejos de las cifras históricas de los años 90, cuando superaban las 20 hectáreas, este repunte sugiere que los esfuerzos de conservación están dando frutos. Investigadores han incorporado innovaciones como microtransmisores GPS en algunas monarcas, permitiendo trazar rutas con precisión milimétrica.
Estos datos revelan desvíos en el camino debido a cambios en los vientos del sur de Estados Unidos, pero también confirman que las rutas principales se mantienen estables. Para los amantes de la naturaleza, esto significa más oportunidades de ver densas concentraciones de alas naranjas bailando entre las ramas.
Si viajas este año, prepárate para un espectáculo más vibrante que en años recientes. ¡Es el momento perfecto para reconectar con este prodigio migratorio!
Amenazas en el Horizonte: El Impacto del Cambio Climático
No todo es color de rosa en el mundo de las monarca. El cambio climático emerge como la mayor amenaza, alterando los patrones climáticos que han guiado su migración por generaciones.
Los vientos sureños, antes predecibles, ahora presentan variaciones que obligan a las monarcas a desviar sus rutas. Esto agota su energía y reduce la tasa de supervivencia, especialmente en tramos clave sobre el Golfo de México.
Además, la deforestación en los bosques de oyamel erosiona el hábitat esencial. Sin estos árboles, que proporcionan el microclima ideal, las colonias no podrían descansar y reproducirse con éxito.
Herbicidas y la pérdida de algodoncillos en el norte —su planta hospedera principal— agravan el problema, creando un efecto dominó en todo el ciclo vital.
A pesar de estos desafíos, la resiliencia de las monarca inspira. Su capacidad para adaptarse nos recuerda la urgencia de actuar: proteger estos corredores biológicos no es solo una cuestión ecológica, sino un deber ético hacia las generaciones futuras.
Esfuerzos de Conservación: Guardianes de las Alas Naranjas
Frente a las amenazas, México responde con acciones concretas. Las reservas de la biosfera, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2008, son el corazón de estos esfuerzos.
Comunidades ejidales y brigadas locales monitorean las colonias diariamente, reportando datos en tiempo real a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). Su labor es invaluable: sin ellos, no tendríamos el repunte de este año.
Los santuarios operan con cupos regulados para minimizar el impacto humano. Cada visitante debe ir acompañado de guías ejidales, quienes no solo aseguran la seguridad, sino que educan sobre la fragilidad del ecosistema.
Iniciativas como la reforestación de oyamel y la promoción de prácticas agrícolas sostenibles en el norte de América fortalecen la cadena migratoria. Organizaciones internacionales colaboran, financiando programas que involucran a escuelas y voluntarios.
Apoyar estos guardianes es sencillo: al visitar, contrata tours locales y evita productos que dañen el algodoncillo. Juntos, podemos asegurar que las monarca sigan volando por siglos.
Cómo y Dónde Verlas: Tu Guía Práctica para 2025
La temporada oficial arranca a finales de noviembre y se extiende hasta marzo, pero el pico mágico ocurre del 15 de diciembre al 30 de enero, cuando las colonias alcanzan su máxima densidad.
El aterrizaje masivo sucede entre el 8 y el 20 de noviembre, ideal para ver el bosque “nevar” mariposas. La dispersión inicia en febrero, y la salida hacia el norte es en la primera quincena de marzo.
Recomendamos llegar a partir del 20 de noviembre para capturar el agrupamiento inicial. Los santuarios clave son:
- El Rosario (Ocampo, Michoacán): El más grande y accesible, con senderos bien marcados para todas las edades.
- Sierra Chincua (Angangueo, Michoacán): Perfecto para caminatas familiares, con vistas panorámicas impresionantes.
- Piedra Herrada (Valle de Bravo, Estado de México): Un oasis lacustre, menos concurrido y con opciones de cabalgata.
- La Mesa (San José del Rincón, Estado de México): Para quienes buscan tranquilidad, con menos turistas pero igual encanto.
Consejos prácticos: Abrígate bien —las mañanas son frías—, usa calzado antiderrapante por los senderos húmedos y lleva agua. Evita el frío intenso antes de las 10:00 a.m. o después de las 4:00 p.m., cuando las monarca están menos activas.
Sigue siempre a los guías: ellos conocen los mejores spots. Y recuerda, nada de drones, flashes o ruidos fuertes —el respeto es la clave para no perturbar su descanso.
Con una buena cámara y paciencia, capturarás recuerdos inolvidables. ¡No olvides reservar con antelación, especialmente en temporada alta!
Un Llamado a la Acción desde los Bosques de Oyamel
La migración de las mariposas monarca en 2025 no es solo un espectáculo visual; es un testimonio vivo de la interconexión entre especies, climas y culturas. Con el repunte poblacional, México reafirma su rol como guardián de este tesoro natural.
Visitar estos santuarios es un privilegio que conlleva responsabilidad: cada paso en el bosque debe honrar el delicado equilibrio que sostiene a estas alas naranjas. Apoya la conservación, comparte tu experiencia y únete al movimiento por un planeta más verde.

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