Guadalajara suele atraer por sus plazas históricas, su vida cultural y el ambiente festivo que se respira en cada rincón. Sin embargo, a muy poca distancia de la ciudad hay paisajes que parecen diseñados para desconectarse y sentir la calma que ofrece la naturaleza. Montañas, lagunas, cañones y bosques aparecen como un recordatorio de que Jalisco es mucho más que mariachis y tequila.
Cañón de Huentitán
A solo 20 minutos del corazón de Guadalajara aparece un abismo que sorprende a quienes no esperan tanta grandeza tan cerca. El cañón de Huentitán, también conocido como Barranca de Oblatos, es un cañón formado por el río Santiago. Sus paredes verdes alcanzan hasta 600 metros de altura y ofrecen vistas que se pierden en el horizonte.
El camino en auto es breve, menos de 15 kilómetros, lo que hace posible visitarlo en una mañana y regresar a la ciudad por la tarde. Quienes buscan una experiencia más intensa suelen aventurarse por los senderos que bajan hasta el fondo del cañón, aunque el regreso demanda buena condición física. Para quienes prefieren algo más tranquilo, los miradores ofrecen panorámicas que se graban en la memoria.
La ventaja de llegar en vehículo es poder detenerse en diferentes accesos, ya que existen varias entradas y cada una ofrece un ángulo distinto del paisaje. En este tipo de escapadas, la renta de camionetas resulta ideal si viajas con más personas, ya que ofrece espacio adicional para moverse con comodidad, llevar equipo y disfrutar el trayecto sin limitaciones de horarios.
Laguna de Chapala
Un clásico que nunca pasa de moda es la laguna de Chapala, el lago más grande de México y una joya natural que se extiende a menos de una hora de la capital jalisciense. Conduciendo unos 50 kilómetros hacia el sureste se llega a este espejo de agua rodeado de pueblos pintorescos como Ajijic o Chapala, conocidos por su ambiente bohemio y su comunidad artística.
La experiencia de manejar hasta aquí es parte del encanto. La carretera serpentea entre montañas y, poco a poco, el lago aparece al fondo como un gigante azul que parece no terminar nunca. Llegar con auto propio permite recorrer las diferentes poblaciones ribereñas, detenerse en un malecón para disfrutar la vista, probar la gastronomía local e incluso continuar hacia otros pueblos de la ribera.
Cada rincón de Chapala tiene su personalidad: Ajijic con sus murales y cafés, San Juan Cosalá con sus aguas termales y Chapala pueblo con su malecón tradicional. Un viaje que se convierte en varios destinos dentro de uno solo.
Bosque de La Primavera

Muy cerca de Guadalajara, apenas a 30 minutos en auto, se extiende un área protegida de más de 30 mil hectáreas conocida como el bosque de La Primavera. Es el pulmón verde de la ciudad y un lugar ideal para quienes buscan un respiro de aire limpio sin alejarse demasiado.
El bosque alberga senderos para caminatas, rutas de ciclismo de montaña y áreas donde es posible convivir con la naturaleza en calma. Lo especial de este lugar es que, a pesar de estar tan cerca de la urbe, se siente como un mundo aparte.
Viajar en auto facilita elegir entre varias entradas, cada una con características distintas: algunas llevan a zonas de aguas termales, otras a áreas de picnic y algunas a rutas de senderismo. Aquí cobra sentido la flexibilidad que brinda la renta de autos Guadalajara, ya que no se trata solo de llegar, sino de poder explorar cada sector sin depender de transporte público limitado.
Tapalpa
Si la idea es adentrarse en un paisaje serrano, Tapalpa se lleva los aplausos. Declarado Pueblo Mágico, se encuentra a unos 140 kilómetros de Guadalajara, lo que equivale a dos horas y media en carretera. La ruta pasa por valles y montañas que anticipan lo que espera al llegar: bosques de pino, cabañas de madera y un ambiente que invita a bajar el ritmo.
Uno de los atractivos más llamativos son las llamadas Piedrotas, enormes formaciones rocosas que se levantan en medio de un valle y que despiertan la imaginación de cualquiera. Además, Tapalpa es famoso por su gastronomía serrana y la posibilidad de realizar actividades como parapente o recorridos en bicicleta de montaña.
Mazamitla

Al sureste del estado, a poco más de dos horas de Guadalajara y unos 130 kilómetros de distancia, se encuentra otro Pueblo Mágico que parece sacado de un cuento: Mazamitla. Su arquitectura de techos inclinados recuerda a los pueblos alpinos, mientras que sus calles empedradas se mezclan con el aroma a pino de los bosques que lo rodean.
Aquí los visitantes suelen hospedarse en cabañas y aprovechar para caminar por los senderos que llevan a cascadas como El Salto. También se pueden hacer recorridos en cuatrimoto o a caballo, lo que convierte la visita en una aventura completa.
La ventaja de conducir hasta Mazamitla es la posibilidad de detenerse en los miradores que aparecen en la carretera, donde las montañas ofrecen postales espectaculares. El trayecto es tan disfrutable como la llegada.
San Sebastián del Oeste
Aunque un poco más distante, San Sebastián del Oeste merece estar en la lista. Este antiguo pueblo minero se localiza a 220 kilómetros de Guadalajara, lo que implica unas cuatro horas de viaje en auto. La carretera atraviesa montañas cubiertas de niebla, y al llegar se descubre un sitio detenido en el tiempo, con casonas coloniales, calles empedradas y un ambiente sereno.
Rodeado por la Sierra Madre Occidental, este destino es perfecto para quienes buscan un viaje más largo y menos transitado. Además de su riqueza histórica, ofrece caminatas hacia el cerro de La Bufa, desde donde las vistas son simplemente memorables.

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