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Balamcanché

Ubicada a solo seis kilómetros de Chichen Itzá, el área arqueológica de Balamcanché destaca como uno de los sitios turísticos más sugestivos para conocer en el sureste mexicano. ¡Conoce los detalles acerca de esta maravilla de la antigua cultura maya que no te puedes perder!

Balamcanché fue usado como sitio ceremonial por los antiguos mayas. Es posible observar en su entorno grandes formaciones rocosas y caprichosas aglomeraciones de estalactitas.

La parte más interesante del sitio arqueológico de Balamcanché

Sin embargo, el espacio más destacado que tiene Balamcanché es una sala localizada a 200 metros del acceso y donde se ubica una estructura denominada el Trono de Balam. En esa zona de la gruta también ha sido hallado una suerte de lago semiseco, en el cual se pueden observar los restos de antiguas ofrendas, todas ellas dejadas por los mayas precolombinos.

Dichas ofrendas incluyen pedazos de jade, conchas y otros materiales de enorme valor arqueológico e histórico. Por otra parte, en todo el interior de la cueva han sido hallados fragmentos de cerámica y joyería, platos, trozos de metal, incensarios, figurillas del dios Chaac e impresiones de manos en los muros.

Los secretos de Balamcanché, la antigua gruta maya

En el punto central de ese mismo recinto se encuentra un enorme pilar integrado por la fusión de una estalactita con una estalagmita, lo cual da la apariencia de ser una enorme ceiba.

Precisamente en ese sitio, conocido como “La Ceiba Sagrada”, fueron localizados elementos ceremoniales los cuales fueron creados con materiales variados, como concha, lítica y cerámica, entre varios más.

El simbolismo de las cavernas en la religión maya

Seguramente te será fascinante saber que, entre las poblaciones del México Prehispánico, las cavernas eran consideradas como umbrales al inframundo y las ceibas eran visualizadas como árboles sagrados. De hecho, la ceiba era visualizada por los mayas precolombinos como una especie de elemento vinculante entre el inframundo o mundo de los muertos, la tierra y el cielo.

Te será más valiosa la visita al sitio arqueológico de Balamcanché teniendo presente que le corresponde como ubicación cronológica principal el periodo Posclásico Temprano, mismo que se extendió del año 900 al año 1200 de nuestra era.

Balamcanché, un sitio de gran misticismo

Para entender mejor el simbolismo que tenían las cuevas para los antiguos mayas, hay que mencionar la imagen que proyectaban en su imaginario los dioses del agua y de la lluvia. Y es que numerosas grutas en el entorno de la Península de Yucatán tienen en su interior depósitos del vital líquido. En este sentido, en el entorno maya se tiene la ancestral creencia de que lugares subterráneos como Balamcanché sirven como morada para los dioses de la lluvia.

Balamcanché es una gruta que durante milenios fue usada para fines ceremoniales por los mayas precolombinos. Actualmente es un valioso yacimiento arqueológico que nos permite conocer abundante información acerca de esta célebre etnia.

Cómo se realizó el hallazgo de Balamcanché

El hallazgo de este tesoro arqueológico del mundo maya se llevó a cabo en 1959 por Humberto Gómez, en aquel entonces un guía turístico y explorador amateur. Gómez, a manera de pasatiempo, estuvo explorando la cueva durante una década hasta que, a mediados del mes de septiembre de 1959, se dio cuenta que uno de los apartados de la caverna parecía no ser de origen natural.

Al revisar esa pared con detenimiento, Gómez se percató de que el muro estaba elaborado con mampostería y estuco y que además servía como barrera para ocultar cámaras secretas que habían permanecido así desde hace siglos enteros.

La fascinante historia de Balamcanché

De hecho, durante unos dos mil años aproximadamente los indígenas maya de la zona colocaron ofrendas en recintos profundos de la caverna, mismos que posteriormente eran sellados para que nadie pudiera tener acceso a ellos. La mayoría de estos objetos arqueológicos fueron rescatados por los investigadores y actualmente se encuentran en exhibición en el museo de sitio de Balamcanché.

El conducto que inicia desde la entrada de la gruta desciende de manera abrupta hasta una profundidad aproximada de diez metros. Las zonas de la cueva que han sido exploradas abarcan más de un kilómetro de pasadizos. Durante ese largo conducto tales pasajes se cortan eventualmente en enormes cámaras, algunas de las cuales tienen hasta diez metros de altura y veinticinco metros de anchura.

Consejos para visitar el yacimiento maya de Balamcanché

El sitio prehispánico en cuestión, uno de los muchos atractivos culturales que nos ofrece Yucatán, cuenta con aparcamiento, baños, un recinto donde se observan planos de la gruta, un jardín botánico donde crecen plantas particulares de la región y una zona donde se comercializan artesanías y publicaciones enfocadas a la historia y la arqueología. Eventualmente se lleva a cabo en el sitio un espectáculo de luz y sonido que vale la pena presenciar

Un consejo adicional que debes tener presente para cuando visites este sitio tan interesante en el territorio yucateco, es que, la mejor manera de recorrer Balamcanché, es con el apoyo de un guía experimentado. En el lugar hay varios de ellos, todos bastante atentos y cordiales con los turistas y lugareños que acuden al yacimiento.

Cómo llegar a Balamcanché en Yucatán

Para llegar a este formidable sitio arqueológico del estado de Yucatán, debes partir desde Mérida, la llamada “Ciudad Blanca” y tomar la carretera número 180, vía Valladolid. A unos 400 metros del km 123, hacia la izquierda, se sigue un desvío que te llevará directamente a Balamcanché.

Vale la pena reiterar que este último sitio prehispánico se encuentra muy cerca de Chichen Iztá y que es sencillo arribar a Balamcanché utilizando el transporte público.

El yacimiento maya de Balamcanché puede ser visitado por el público todos los días de la semana desde las ocho de la mañana y hasta las cinco de la tarde. Para permitir el acceso se debe cubrir una módica cuota. Puedes conseguir más información en los siguientes números telefónicos: Centro INAH Yucatán: 01 (999) 9 13 40 34, ext. 398003 y 398080, y 01 (999) 9 44 40 68.

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